Hay lugares que te miran de vuelta. El Rastro es uno de ellos. Entre objetos con pasado y sombras proyectadas, la realidad se deforma para mostrarnos su cara más honesta: una suma de reflejos inconexos, un autorretrato colectivo en el corazón del domingo. La vida, a veces, es solo cuestión de encontrar el ángulo adecuado entre lo que vemos y lo que nos mira.
